26May

La importancia de decidir qué traducir

La elección de traducir una determinada obra frente a otra es cualquier cosa menos trivial. Tras esta decisión puede haber motivos económicos, comerciales o de marketing pero las consecuencias son sobre todo culturales y sociológicas. Las obras traducidas de un idioma o un país son una de sus principales ventanas al mundo. Y el ojo que se asoma a la ranura a veces percibe una visión distorsionada por las decisiones editoriales.

Hace poco leí este artículo acerca de la tendencia de las editoriales a traducir del árabe al inglés obras de marcado carácter sensacionalista y a menudo relacionadas con temas que nuestra sociedad vincula con frecuencia a lo "oriental" como el terrorismo o las deplorables condiciones de vida de las mujeres en determinados países. Cuando decimos que "nos interesa Irak" queremos decir que nos interesa la guerra de Irak. Cuando decimos que "nos interesa la sociedad árabe" queremos saber más acerca de determinadas realidades bárbaras. Mientras tanto, la vida real, con los delicados matices que sólo la descripción del día a día y de las pequeñas cosas pueden aportar, se marchita bajo el sol abrasador de la curiosidad en busca de sensacionalismo.

Por supuesto, no hay nada de malo en que el público en general se sienta atraído por temas más o menos impactantes y el mercado editorial se haga eco de ello. Sin embargo, las palabras de algunos autores de ficción en lengua árabe cuyo talento ya goza de reconocimiento internacional se abren paso poco a poco gracias a la apuesta de las editoriales por encargar sus traducciones. El hecho cierto es que se lee más sobre el mundo árabe de autores extranjeros que de sus propios protagonistas. Y es un desperdicio de talento y veracidad que no nos debemos permitir.

Tal y como concluye el autor del artículo: "En todo caso, a la larga, los editores tendrán que dedicarse a encontrar libros que su público esté dispuesto a leer. Pero será mejor que los editores se centren en encontrar el próximo Los hombres que no amaban a las mujeres que el próximo Malditos yihadistas, me llamasteis infiel y amo a EE.UU., huhu.

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