07Feb

I want money (that's what I want)

The best things in life are free
Look I'll give 'em to the birds and bees
I want money (that's what I want)
Yeah, that's what I want (oh yeah, that's what I want)
That's what I want, oh yeah (that's what I want)
That's what I want (oh yeah, that's what I want)

Traductora profesional, puntual y con experiencia se ofrece para realizar traducciones. Facturas a gusto del cliente.

El otro día recibí un correo de un cliente (uno más) proponiéndome pagarme "en B". La verdad es que tampoco es algo que suceda todos los días, pero en los cuatro años que llevo como autónoma me ha sucedido con cierta frecuencia (sobre todo cuando trabajo para particulares). Nadie lo llama dinero negro, obviamente; una de las formas más curiosas que he escuchado de plantearlo es :"¿Pero esto va con gas o sin gas?". Cuando le dije a este cliente en concreto que ese no era mi estilo y que siempre hago factura, me contestó muy educadamente diciendo que de acuerdo, pero que mi respuesta le había producido curiosidad. ¿Acaso pagaba impuestos "por principios"?

La verdad es que es una buena pregunta y creo que todos los traductores autónomos han tenido que hacérsela en algún momento. Desde luego, los que decidimos hacer factura cuando tenemos oportunidad de no hacerla lo hacemos sin duda "por principios", ya que normalmente se trata de cantidades demasiado pequeñas como para tener un impacto detectable en la contabilidad general. Esos principios podrían describirse como la confianza en que si todos actuamos correctamente y aportamos una pequeña parte de nuestro trabajo, a la larga todos nos beneficiaremos, el reparto de la riqueza será más equitativo, habrá recursos disponibles para destinarlos a los fines necesarios y la sociedad mejorará como colectivo (y con ella, nosotros). No se trata de una visión idealista, más bien es una perspectiva de conjunto y a largo plazo.

Con esto no pretendo convencer a nadie de que pague impuestos y confíe en el sistema, ya que se trata de una cuestión muy personal (y sin duda ahora mismo sería fácil decir que el sistema no está como para defenderlo precisamente). Me parece muy respetable y digna de admiración la actitud del que no está de acuerdo con el sistema imperante y no paga impuestos, no contribuye a él pero tampoco lo usa: ni paro, ni ayudas, ni seguridad social. Es un camino duro y solitario. Pero la calle del medio, del que por egoísmo inmediato se aprovecha cuando le conviene y se quita de en medio cuando no le interesa, es la fina línea que separa al crítico del listillo, al descontento del espabilado, al insumiso del fullero. Y un traductor profesional no puede ser ninguna de esas cosas.

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