08Feb

A William Tyndale. In memoriam.

La Biblia del rey Jacobo, también llamada Versión Autorizada del rey Jaime (Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra) es una traducción al inglés de la Biblia publicada en 1611. Se dice que es la fuente que más expresiones idiomáticas ha aportado al inglés. Este año se cumple el cuarto centenario de su publicación y Reino Unido lo celebra por todo lo alto. En el camino se dejó unas cuantas victimas.

Es la segunda vez que aparece la Biblia en este blog hablando de historia de la traducción. No es ninguna casualidad, ya que la Biblia y sus traducciones o no a las lenguas vulgares trajo de cabeza a Occidente durante bastantes siglos. Precisamente la importancia de esta versión es que estaba autorizada por el rey, es decir, que éste había dado su visto bueno a que se vertiera al inglés. A los poderes establecidos les aterraban las traducciones, ya que la divulgación del conocimiento promovía que los hombres pensaran por sí mismos... y eso los hacía peligrosos.

Frente a la rigidez del obispo de Canterbury, que afirmaba que si cada cual seguía su humor, nunca se acabaría de traducir, el rey optó por una Biblia en inglés única que se leyera en todos los templos de la Iglesia Anglicana. Aunque no era más que otra forma de control sobre los fieles, supone un gran avance comparado con la vía alternativa que se había seguido en los años anteriores: la persecución y ejecución de traductores y traducciones.

El caso más famoso es el de William Tyndale, un sacerdote católico inglés que tradujo el Nuevo Testamento basándose en el texto de Erasmo en 1525. La traducción de la Biblia al inglés estaba prohibida sin permiso de los obispos. Las presiones y abusos que el Gobierno y la Iglesia ejercieron contra él para impedirle trabajar daría para una película de la saga Burne: salió de Inglaterra para tratar de hacer su trabajo, pero enviaron en su busca a agentes y destruyeron sus escritos. Algunos de sus libros entraron en Inglaterra mediante barcos de contrabando, pero  los que encontraban las autoridades los encontraban eran confiscados y quemados. Tras huir por toda Europa finalmente fue apresado en Amberes y en Bruselas fue condenado por hereje a morir estrangulado y quemado. La sentencia se cumplió el 6 de octubre de 1536. La historia de la traducción se hacía con un nuevo mártir.  Toda su vida trató de luchar contra el fanatismo y los abusos de la Iglesia, una visión que supo recoger en su traducción. A partir de ahí, los reyes empezaron a plantearse el fenómeno de las traducciones en serio y apostaron por la técnica de si no puedes con ellos, únete a ellos, promoviendo la aparición de versiones oficiales. Algo parecido a lo que sucede hoy en día con Internet...

La lengua de origen de la Biblia del rey Jacobo es el griego y el texto original se conocía como texto recibido o "Textus Receptus" basado en gran parte en la versión de la Biblia revisada por Erasmo de Rotterdam. Actualmente se sabe que esta versión estaba compuesta por una serie de textos griegos, algunos de ellos de escasa calidad, a los que Erasmo añadió sus propias traducciones de la Vulgata (la traducción al latín de las Escrituras). En definitiva, que el texto que todos iban a recibir era un popurrí de versiones y documentos. El rey nombró a 47 estudiosos para que tradujeran los textos, cosa que hicieron entre 1604 y 1611 divididos en seis comités: dos en Westminster, dos en Cambridge y dos en Oxford, con instrucciones de ser fieles a la Biblia de los Obispos. La obra tuvo un enorme impacto sobre las posteriores traducciones al inglés del texto bíblico y sobre la literatura inglesa en general, hasta el punto de que "las obras de escritores famosos como John Bunyan, John Milton, Herman Melville, John Dryden y William Wordsworth muestran una fuerte influencia de su léxico y su sintaxis". Durante tres siglos esta Biblia autorizada fue la más usada por los ingleses y la más usada por los escritores (aunque como anécdota llama la atención el hecho de que Shakespeare nunca la citó).

PD: Se cree que se publicaron unos 6.000 ejemplares de la primera edición del Nuevo Testamento de Tyndale. Hoy sólo quedan dos ejemplares de esta primera edición: uno completo (sólo carece de portada) se halla en la Biblioteca Británica; el otro, al que le faltan 71 páginas, en la biblioteca de la Catedral de San Pablo.

PD: la de la foto es Pamela Anderson leyendo en su casa de Malibú.

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